Las deudas no son malas por definición. Una hipoteca razonable permite acceder a una vivienda y un préstamo para formación puede aumentar tus ingresos futuros. El problema aparece cuando las deudas crecen más deprisa de lo que puedes pagarlas, cuando los intereses se comen buena parte de tu sueldo o cuando usas crédito para pagar gastos del día a día. Si te reconoces en esta situación, este artículo te ofrece un plan concreto para salir de ella.
Paso 1: haz inventario de todas tus deudas
Lo primero es mirar el problema de frente. Haz una lista con todas tus deudas y, para cada una, anota:
- Entidad y tipo de deuda (tarjeta, préstamo personal, financiación de una compra, préstamo rápido, hipoteca).
- Saldo pendiente.
- Tipo de interés (TAE).
- Cuota mensual y fecha de pago.
Muchas personas no conocen el interés real de sus deudas. Encontrarás la TAE en el contrato o en los extractos. Te sorprenderá la diferencia entre unas y otras.
Anota también si alguna deuda tiene garantías, como la vivienda o un avalista, y si alguna está ya en impago o en manos de una empresa de recobro. Estas situaciones requieren prioridad y, a menudo, negociación directa con el acreedor.
Paso 2: deja de aumentar la deuda
No sirve de nada pagar si al mismo tiempo sigues endeudándote. Deja de usar las tarjetas de crédito, desactiva la opción de pago aplazado y elimina los datos de tarjetas guardados en tiendas online. Si es necesario, pide a tu banco que reduzca el límite de tus tarjetas.
Paso 3: crea un pequeño colchón
Puede parecer contradictorio ahorrar mientras tienes deudas, pero sin un pequeño colchón, por ejemplo de 500 a 1.000 euros, cualquier imprevisto te obligará a volver a tirar de la tarjeta. Es la forma de romper el círculo.
Paso 4: elige un método de pago
Paga siempre la cuota mínima de todas tus deudas para evitar recargos y problemas, y destina todo el dinero extra que puedas a una deuda concreta. Hay dos métodos principales para elegir cuál:
Método avalancha
Concentras el dinero extra en la deuda con el interés más alto. Cuando la terminas, pasas a la siguiente con mayor interés. Es el método matemáticamente óptimo: pagas menos intereses en total y terminas antes.
Método bola de nieve
Concentras el dinero extra en la deuda con el saldo más pequeño, independientemente de su interés. Cuando la terminas, sumas lo que pagabas por ella a la siguiente más pequeña, y así sucesivamente, como una bola de nieve que crece. Pagas algo más de intereses, pero consigues victorias rápidas que refuerzan la motivación. Algunos estudios de comportamiento sugieren que las personas que usan este método tienen más probabilidades de terminar de pagar todas sus deudas.
| Deuda | Saldo | TAE | Orden avalancha | Orden bola de nieve |
|---|---|---|---|---|
| Tarjeta revolving | 3.000 € | 22 % | 1.º | 2.º |
| Préstamo del coche | 9.000 € | 8 % | 3.º | 3.º |
| Financiación de un móvil | 600 € | 12 % | 2.º | 1.º |
Ambos métodos funcionan. El mejor es el que vayas a seguir hasta el final.
El coste real de una deuda cara
Para entender la urgencia, un ejemplo: una deuda de 3.000 euros en una tarjeta con una TAE del 22 %, pagando una cuota fija de 60 euros al mes, tardaría alrededor de nueve años en liquidarse y los intereses pagados rondarían los 3.500 euros, más que la propia deuda. Si subes la cuota a 150 euros al mes, la terminarías en unos dos años y pagarías unos 700 euros de intereses. Cada euro extra que destinas a una deuda cara tiene un impacto enorme.
Las tarjetas revolving: una trampa muy española
Las tarjetas revolving permiten pagar una cuota mensual fija y pequeña, pero cobran intereses muy elevados sobre el saldo pendiente, que se renueva automáticamente con cada compra. Con cuotas bajas, gran parte del pago se va en intereses y la deuda apenas se reduce: hay personas que llevan años pagando sin ver el final.
El Tribunal Supremo ha dictado varias sentencias declarando usurarios créditos revolving cuyo interés era notablemente superior al interés medio de este tipo de productos en el momento de la contratación. Si tienes una tarjeta revolving con un interés muy alto, podrías tener derecho a reclamar la devolución de los intereses pagados. Puedes reclamar primero al servicio de atención al cliente de la entidad, después al Banco de España y, si hace falta, por vía judicial. Existen asociaciones de consumidores y abogados especializados en este tipo de reclamaciones; infórmate bien de sus condiciones antes de contratar sus servicios.
Reunificar deudas: con mucho cuidado
La reunificación consiste en agrupar varias deudas en un solo préstamo con una cuota menor. Puede tener sentido si consigues un interés claramente inferior al de tus deudas actuales. Pero cuidado:
- Una cuota menor suele significar un plazo mucho más largo, y puedes acabar pagando más intereses en total.
- Algunas reunificaciones exigen poner tu vivienda como garantía, convirtiendo deudas de consumo en una hipoteca.
- Hay comisiones de apertura, de intermediación y gastos notariales.
- Si no cambias los hábitos que causaron las deudas, en poco tiempo tendrás el préstamo reunificado y nuevas deudas.
Cómo encontrar dinero extra
- Aplica la regla 50/30/20 y recorta gastos no esenciales temporalmente.
- Revisa suscripciones, tarifas de móvil, luz y seguros.
- Vende objetos que no uses.
- Destina íntegramente pagas extra, devoluciones de Hacienda y subidas de sueldo a las deudas.
- Negocia con tus acreedores: en ocasiones aceptan rebajar intereses o plazos si explicas tu situación.
Cuando la situación es insostenible: la Ley de Segunda Oportunidad
Si tus deudas son imposibles de pagar incluso con un plan estricto, existe una salida legal. La Ley de Segunda Oportunidad, regulada en la Ley Concursal y reformada en 2022, permite a particulares y autónomos de buena fe obtener la exoneración de sus deudas, total o parcial, tras un procedimiento judicial, bien mediante un plan de pagos o mediante la liquidación de su patrimonio.
Tiene requisitos y consecuencias importantes: no se pueden exonerar ciertas deudas públicas por encima de determinados límites, se revisa la buena fe del deudor y puede afectar a tus bienes. Es un procedimiento complejo que requiere asesoramiento profesional, pero ha permitido a muchas personas empezar de nuevo.
Después de las deudas
Cuando termines de pagar, no aumentes tu nivel de gasto. Destina la misma cantidad que pagabas cada mes a completar tu fondo de emergencia y, después, a invertir.
Cuidado con las "soluciones" rápidas
- Préstamos rápidos para pagar otras deudas: suelen tener intereses altísimos y agravan el problema.
- Empresas que prometen eliminar tus deudas con adelantos de dinero y sin explicar el procedimiento.
- Invertir para pagar deudas: arriesgar en bolsa, trading o criptomonedas para intentar salir de deudas es una receta para agravarlas.
Cada euro de deuda cara que eliminas es una inversión con rentabilidad garantizada igual a su tipo de interés.
Conclusión
Salir de deudas requiere un inventario honesto, dejar de endeudarse, un pequeño colchón y un método de pago constante. Avalancha o bola de nieve, lo importante es empezar y no parar. Revisa si tienes tarjetas revolving con intereses abusivos, desconfía de las soluciones milagrosas y, si la situación es insostenible, infórmate sobre la Ley de Segunda Oportunidad. Una vez libre de deudas, todo el dinero que antes iba a intereses podrá empezar a trabajar para ti.
Información general. Para reclamaciones o procedimientos concursales, consulta con un profesional. No constituye asesoramiento jurídico ni financiero.